26 febrero, 2009

Tengo el amor grande y el corazón pequeño, normal que me duela.

Cómo pasa el tiempo, ¿no? Tú y yo ya no somos los de antes... ¿te das cuenta? Tú ya no juegas a básquet y yo ya no bailo. Tú ya no persigues a chicas después del colegio y yo ya no te busco con la mirada. Tú ya no me esperas cada noche en ese sitio y yo ya no sueño contigo. Tú ya no tocas y yo ya no canto -sólo cuando me siento sola-. Tú ya no me miras con ese brillo en los ojos y yo, sencillamente, ya no te miro. Es increíble como cambian las cosas. Muchas veces me lamento por haber sido tan tonta y me arrepiento de haber dejado que pasasen ciertas cosas, pero sé que si volviera a nacer, volvería para conocerte y volvería a caer por ti. Qué duro es ver que has cambiado tanto... Ya no sonríes como hacías antes por mí, ya no son para mí esos labios que tanto anhelé, ya no me protejes entre tus brazos como solías hacer para que nada malo me rozara... Y me gustaría decir que no, pero me cuesta quedarme sola en casa por las noches, me cuesta desayunar sola, dormir sola... y me cuesta a horrores guardarme las ganas de ir a verte y decirte lo tonto que estás siendo y luego darte un beso y llorar en tu pecho. ¿Te das cuenta? Ya no sé que excusas ponerle a las estrellas para decirles por qué ya no las soñamos y tu lado de la cama no para de llorar tu ausencia. Mi piel no para de anhelar la tuya, y sin ti está fría, fría, fría... congelada.

4 comentarios:

  1. Me encantaría saber por que cambien tanto las personas.
    Me encanta el texto. Genial como todos los otros.


    Un beso; Lenda

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  2. Los cambios.
    Pero del amor al odio hay un paso, y tanto que si lo hay, así que quizá todo se comprenda más adelante.

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